El 19 de junio, la Comisión Europea y CINEA celebraron en Bruselas la jornada de consulta sobre las futuras convocatorias IF26 del Innovation Fund, uno de los principales instrumentos europeos para financiar proyectos innovadores de descarbonización.
El encuentro tuvo lugar en un contexto marcado por el refuerzo de la política industrial europea para acelerar la transición climática y reforzar la competitividad de sectores estratégicos. Iniciativas como el Pacto por una Industria Limpia (Clean Industrial Deal) o el futuro Banco Europeo para la Descarbonización Industrial reflejan la voluntad de la Unión Europea de impulsar el despliegue de tecnologías limpias y reducir las emisiones de los sectores más intensivos en carbono.
Más allá de la evolución del programa, las sesiones permitieron identificar algunas de las prioridades que marcarán las futuras convocatorias y los desafíos que continúan condicionando el desarrollo de numerosos proyectos.
Más facilidades para las pequeñas y medianas empresas
Una de las principales novedades anunciadas fue la creación de una convocatoria específica para pequeñas y medianas empresas.
La nueva convocatoria buscará facilitar el acceso al programa mediante procedimientos simplificados, requisitos de solicitud y seguimiento más adaptados a las capacidades de las pymes, una metodología simplificada para el cálculo de emisiones evitadas y dos fechas de presentación que permitirán una mayor flexibilidad a los solicitantes.
La medida responde a una realidad identificada por la propia Comisión Europea: muchas empresas innovadoras encuentran dificultades para competir en convocatorias diseñadas principalmente para proyectos de gran escala. La simplificación de requisitos pretende ampliar la participación de este perfil de empresas y facilitar su acceso a la financiación europea.
El gran reto sigue siendo llevar los proyectos al mercado
Uno de los mensajes más repetidos durante la jornada fue que la financiación continúa siendo un elemento imprescindible, pero no garantiza por sí sola el éxito de un proyecto.
Los responsables del programa señalaron que muchas iniciativas encuentran dificultades para alcanzar el cierre financiero, absorber el incremento de los costes de inversión y operación o completar los procesos regulatorios necesarios para su puesta en marcha.
A ello se suman otros desafíos cada vez más relevantes, como la dependencia de infraestructuras externas, las limitaciones de determinadas cadenas de suministro o la dificultad para asegurar compradores y demanda para las tecnologías desarrolladas. Este último aspecto apareció de forma recurrente en los debates, especialmente en sectores como el hidrógeno renovable.
Para responder a estos desafíos, la Comisión Europea continúa reforzando distintos mecanismos de apoyo. Entre ellos destacan el programa de apoyo al desarrollo de proyectos (PDA), orientado a fortalecer la preparación técnica, financiera y comercial de las iniciativas, y Grants as a Service, que facilita la combinación de financiación europea y nacional.
Asimismo, se confirmó la continuidad de instrumentos como las subastas de hidrógeno y la subasta de calor industrial, además del lanzamiento de una convocatoria específica para el sector marítimo. Todos estos cambios pretenden reflejar la atención a la ejecución efectiva de los proyectos y a su capacidad para llegar al mercado.
España refuerza su posición en Europa
España volvió a ocupar una posición destacada dentro del Innovation Fund. Durante el evento se puso de manifiesto que, junto con Francia, lidera actualmente tanto el número de proyectos financiados como el de propuestas seleccionadas para las siguientes fases del programa.
La presencia española resulta especialmente relevante en ámbitos como el hidrógeno renovable, donde el país concentra un elevado número de iniciativas y mantiene un papel protagonista dentro de las distintas convocatorias impulsadas por la Comisión Europea.
Una evolución orientada al impacto
La consulta sobre IF26 confirmó la voluntad de la Comisión Europea de adaptar el Innovation Fund a los desafíos detectados durante sus primeros años de funcionamiento. La simplificación administrativa, el apoyo a las pymes y el refuerzo de los mecanismos de acompañamiento se consolidan como algunas de las principales prioridades para el futuro del programa.
Más allá del volumen de financiación movilizado, los debates celebrados en Bruselas apuntaron a una idea común: el éxito de la transición industrial europea dependerá cada vez más de la capacidad de transformar proyectos innovadores en iniciativas viables, financiables y capaces de generar impacto real en el mercado.
